Dos almas errantes, se reencuentran en una cama.
Ambas miedosas de lo que sucederá, y si existirá un mañana.
Las dos consientes que es el único lugar donde quieren estar.
Pero ambas con la mente en otro lugar.
Nada existe, nada es.
Solo dos voces tenues ante la abismal oscuridad.
como de la nada brota un dulce susurro que le dice al oído.
Abrázame… como si fuese el último rastrojo de tu vida…
A lo que la otra responde con una caricia y un dulce beso en sus labios.
- mierda..mierda… volví a conjurar mi maldad, volví a vender mi alma por migajas de pan, y solo queda un dulce recuerdo, una boca agria y un corazón destrozado.
Mientras una abrazaba a la otra.
Ambas se preguntaban si seria lo mejor, he iría a durar.
Porque a pesar de la borrachera ambas estaban consientes de quienes eran.
Pero aun así se preguntaban. Si…
En desestructurar la vida perdimos el amor.
En creernos fuertes, perdimos la humildad.
Y mientras una trataba de concebir el sueño.
la otra recitaba como un mantra en su mente una cancion del Insurgente Marcos.
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